Oro Oscuro (3)

Aquella noche, Alexandria creyó que el mundo de siniestra fantasía que conocía como dibujante se había hecho realidad: un vampiro auténtico amenazaba su vida y la de su hermano. Siguiendo con las sorpresas sobrenaturales, ambos fueron salvados por un extraño y hermoso ser, un coloso de larga cabellera rubia que inspiraba tanto temor como atracción. Pronto descubrirá que Aidan Savage es más que un hombre: es un carpatiano, miembro de una raza legendaria con poderes sobrenaturales. Un ser que asegura amarla porque ella es la única que puede poner fin a siglos de soledad y a un futuro sin esperanza. Alexandria no puede negar la pasión que siente crecer dentro de su cuerpo, pero se niega a renunciar a su existencia humana. La perspectiva de una eterna noche es aterradora… aunque sea en el lecho del ser más seductor que existe sobre la Tierra.
ELLA SE NEGABA A DEJAR DE SER HUMANA…
Desde que quedó huérfana, Alexandria tiene un sólo objetivo en la vida: proteger a su hermano pequeño. Acostumbrada a defenderle y salir adelante por sí misma, no puede aceptar la abrumadora protección de Aidan, a pesar de que éste le ha salvado la vida. Y mucho menos aceptar la idea de un futuro no humano, de renunciar a su libertad y a su capacidad de decisión. Pero, al mismo tiempo, su más íntima naturaleza la empuja hacia sus poderosos brazos, conocedora de que es la elegida para convertirse en la compañera eterna del fabuloso carpatiano. Alexandria se debate en una terrible lucha interior, mientras fuera, en las sombras, acecha otro peligro…
…PERO ÉL NO PENSABA DEJAR ESCAPAR A SU COMPAÑERA ETERNA
Aidan lleva muchos años lejos de los Cárpatos y de su extraordinario pueblo. Ha elegido proteger a los humanos y vivir entre ellos, y casi considera una familia al matrimonio que cuida de él en su mansión de Estados Unidos durante las horas del terrible sol diurno. Pero con el paso del tiempo, la falta de una compañera le empuja hacia el lado oscuro, y no falta mucho para que se convierta en un ser letal, un vampiro como los que ahora caza. Cuando conoce a Alexandria, sabe que ha encontrado a su única tabla de salvación. No está dispuesto a perderla, pero pronto descubre que protegerla de los pérfidos vampiros no va a ser su principal problema: las mujeres modernas están muy poco dispuestas a aceptar las estrictas normas de conducta de los carpatianos.

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